va por su octavo presidente

jorge luis borges

Ni Dios. Ni amo.

Jorge Luis Borges y sus ideas sobre la vida, la muerte y la política.

"He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz."

Jorge Luis Borges

Publicado: 2014-09-20

Las gafas Teashades y la corbata estilo Eton, que usaba desde cuarto grado, no solo le valieron las burlas de sus compañeros de escuela, también, le auguraron esa esfera hermética, parca e intelectual, en que la que habitó hasta el último día de su existencia.  

Infeliz -como el mismo se describió-  Jorge Francisco Isidoro Luis Borges, supo desde los seis años cómo escribir su historia. A esa edad, con muy poca experiencia de lo qué es la vida, pero con la madurez y el talento suficientes como para construir su auto confianza, le dijo a su padre que su vocación sería ser escritor.  

Gracias a la influencia de su abuela materna, Borges aprendió a escribir en inglés antes que en español, por ello, no sorprende que a  los siete años haya escrito, en ese idioma, un resumen de la Mitología griega, y que a los nueve, se diera el lujo de traducir al español "El príncipe feliz" de Oscar Wilde. 

El autor de clásicos de la literatura, como “El Aleph” y "Ficciones", fue un personaje polémico e inapelable desde una edad muy temprana; lo cual se reflejó en su adultez. Sus posturas políticas y sus ideas sobre ella, como la que "la política es una de las formas del tedio", provocaron que el Premio Nobel le fuera siempre esquivo. Su escepticismo  y su débil capacidad para integrarse a cualquier fe, religiosa o ideológica fueron las causantes de ese desdén.

Pero, a pesar de su ateísmo y su poco interés en toda militancia política, Borges marcó muy bien sus líneas de aceptación y rechazo respecto a distintos movimientos importantes de la época. Durante el apogeo de Hitler, denunció en sus textos, el racismo de los nazis, defendió a los judíos y se solidarizó con los aliados en la guerra contra Alemania. Estas manifestaciones le consiguieron una sanción por parte de la dictadura de Perón. Sanción que consistió en ser degradado de funcionario de biblioteca a inspector de gallineros. 

Toda esa combinación de factores políticos y personales, de ideas y respuestas como: "yo no hablo de venganza ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón" , convirtieron a Borges en un personaje temido a la hora de las entrevistas. Su ironía, sarcasmo y falsa modestia, fueron siempre sus armas de ataque en los cuestionarios. Él se encargó, siempre, de recalcar que no se consideraba buen escritor, que quería ser olvidado y que era demasiado sincero para el gusto de la gente. Aunque reconocimientos como el Premio Formentor otorgado por el Congreso Internacional de Editores, el título de Commendatore del gobierno italiano, el de Comandante de la Orden de las Letras y Artes del gobierno francés, la Insignia de Caballero de la Orden del Imperio Británico y el Premio Cervantes, dijeran lo contrario.

El 27 de marzo de 1983 publicó en el diario “La Nación” de Buenos Aires el relato "Agosto 25, 1983", en el que profetiza su suicidio para esa fecha exacta. Pasado el día, le consultaron el por qué no cometió la hazaña, Borges contestó simplemente: "Por cobardía". Respuesta que no coincide mucho con un popular pensamiento que una vez esbozó: "La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene".

Poco después de casarse con María Kodama, no por amor, ya que afirmó que las mujeres lo habían hecho desdichado, sino para poder reescribir su testamento y asegurar sus bienes; Borges falleció en Ginebra el 14 de junio de 1986. No si antes afirmar que esperaba que llegara pronto la muerte para poder confirmar la inexistencia de Dios. 


Escrito por

Genesis Meza

Escribo, luego existo. Cuando no escribo, insisto.


Publicado en